Querida familia del Colegio Femenino Madre del Rosario,
Con el corazón lleno de gratitud y fe, hemos vivido un hermoso momento de oración. Hoy nos hemos reunido en torno a este significativo altar para recordar nuestras raíces, agradecer por nuestra historia y, sobre todo, reafirmar nuestro compromiso de continuar con la gran obra que nos ha sido encomendada.
En este espacio de reflexión, iluminado por la luz de Cristo, elevamos nuestras peticiones guiadas por el ejemplo inquebrantable de la Beata Ascensión Nicol y el Siervo de Dios Ramón Zubieta y Les. Ellos, nuestros queridos fundadores, nos enseñaron que la educación y el amor al prójimo son el motor que transforma el mundo.
Tal como lo representa la barca misionera y el Santo Rosario que adornan nuestro altar, hoy anunciamos con alegría que su espíritu sigue navegando entre nosotras. Nos comprometemos a mantener vivo su legado, formando mujeres de fe, valientes y solidarias, dispuestas a ir «donde la Iglesia más nos necesite».
Sigamos remando juntas, confiadas en que la semilla que ellos sembraron sigue dando hermosos frutos en cada una de nuestras estudiantes.
¡Que nuestra Madre del Rosario, la Beata Ascensión y el Siervo de Dios Ramón Zubieta y Les nos sigan bendiciendo y guiando en cada paso!

