En un ambiente de profunda devoción y alegría comunitaria, nuestro Colegio Femenino Madre del Rosario se congregó para celebrar uno de los días más significativos de nuestro calendario litúrgico: la fiesta de nuestro patrono, Santo Domingo de Guzmán. La jornada estuvo marcada por una solemne Eucaristía, un momento de encuentro fraterno que nos permitió renovar nuestra fe y fortalecer los lazos que nos unen como familia dominica.
La Santa Misa, celebrada en el corazón de nuestro colegio, fue presidida por el sacerdote salesiano, Padre Hugo Strasburguer, quien nos honró con su presencia y nos guio con su cálida pastoral. Su participación especial fue un hermoso signo de la comunión que existe dentro de nuestra Iglesia, uniendo a diferentes carismas bajo un mismo amor a Cristo y a nuestra Madre, la Virgen María.
Durante su homilía, el Padre Hugo nos invitó a reflexionar sobre el legado de Santo Domingo, un hombre apasionado por la verdad, la predicación y el amor a Dios. Nos recordó cómo Santo Domingo, con su ejemplo de vida, nos enseña la importancia de llevar el Evangelio a todos los rincones de nuestra sociedad, siendo «antorchas» que iluminan el mundo con la luz de la fe y el conocimiento. Un mensaje que resuena de manera especial en nuestra comunidad educativa, que día a día busca formar mujeres íntegras, líderes en el servicio y en la promoción de los valores cristianos.
La celebración contó con la activa participación de nuestras estudiantes, quienes, desde las más pequeñas hasta las jóvenes de enseñanza media, se unieron en oración y cantos. Sus voces, entonando himnos de alabanza, llenaron de emoción el recinto, demostrando la viveza de la fe en las nuevas generaciones. La presencia de nuestras alumnas, junto a directivos, docentes y personal del colegio, fue un testimonio visible de una comunidad que crece y se fortalece en torno al altar.
Esta Eucaristía en honor a Santo Domingo de Guzmán no solo fue un acto litúrgico, sino también una instancia para detenernos a agradecer. Agradecer por el don de la fe, por la vida y obra de nuestro inspirador, y por la oportunidad de formar parte de esta gran familia del Colegio Femenino Madre del Rosario, donde cada día nos esforzamos por vivir el carisma dominico de la contemplación, el estudio y la predicación.
Que el ejemplo de Santo Domingo de Guzmán siga guiando nuestros pasos, iluminando nuestras mentes y encendiendo nuestros corazones para ser siempre fieles al llamado del Señor.







